Viaje de invierno

Ariadna G. García

Tú que has sido un país
remoto, inalcanzable,
eres frontera, al fin, donde comienza
el mundo que he soñado.
Toda mi realidad nace contigo:
cuando tus adjetivos la matizan,
cuando tu voz la nombra.
Y yo también me empiezo
y me termino en ti.

Atrás quedan las vidas que he llevado:
la que sufría el cuerpo, silencioso,
rodeado de sombras y mercurio;
y la que imaginaba de tu mano.

Allá donde otros temen jaurías de cristales en el suelo,
y se vuelven, confusos, al cráter donde entierran ilusión y
                              deseos,
tú has encendido antorchas y has seguido avanzando.

Pero nada es sencillo.
Cuántas lágrimas dejas horadando la tierra a tus espaldas.
Llego hasta ti contando las campanas de sal que lentamente
                               lloras.
Es tu cuerpo una gota
que tiembla y yo recojo entre mis brazos de metal y de lana.

Resiste un poco más. Ya queda menos
para que los océanos se cierren y las nubes emerjan de su cárcel de agua.

Si tu amor es posible, si el prodigio
de tu cuerpo en la noche bajo el mío
es una realidad que nos envuelve,
no dudes de que siempre mantendremos
la aurora en la mirada al contemplarnos,
la hoguera de un futuro compartido.

Igual que las raíces, tú me arraigas.

Ya no temo la vida
porque sé que eres cierta.

©  Ariadna G. García, poema.
De Helio.
© Bartleby Editores, Edición.
© Jim Goldberg., Imagen.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s