Umar Jayyam: Cuartetas 21-40

غیاث الدین ابو الفتح عمر بن ابراهیم خیام نیشاپوری

1048-1131

21
¡Oh, rueda del destino! Tu odio asuela.
Desde que el tiempo existe eres tirana.
Y tú, oh tierra, si se hurgase en tu seno,
¡cuántos grandes tesoros se hallarían!
22
En cortos días se agotó mi vida,
igual que pasa el viento del desierto.
Hay dos días que no van a inquietarme:
el que aún no ha venido y el pasado.
23
Es único el rubí, como la perla,
proceden de lugares de excepción;
qué error el nuestro, el verdadero amor
se expresa en un lenguaje inaccesible.
24
Me propongo pasar la juventud
bebiendo vino, pues tal es mi gusto;
no habléis mal de ese zumo delicioso,
que es amargo por ser mi misma vida.
25
¡Oh, pobre corazón, cuyo destino
son penas y tormentos cotidianos!
En mi cuerpo, ¿tú qué haces, alma mía,
si vas a abandonarlo un día u otro?
26
¡Quién sabe si verás el nuevo día!
Pensar en él es ya pura locura;
vive, pues, este instante de ahora mismo
que nadie sabe lo que va a durar.
27
No llames a las puertas, acomódate
al bien y al mal que te hayan concedido;
juega según los puntos de los dados
que arroja el cubilete celestial.
28
Alguien que amó y sufrió ha sido esta cántara,
loco por el mechón de una beldad;
y el asa que ahora ves junto a su cuello
abrazó un cuello de mujer hermosa.
29
¡Tantas albas y ocasos habrá habido!
Por alguna razón giran los cielos.
Ten cuidado si pisas este polvo,
pues fue antaño los ojos de una bella.
30
La Kaaba y el templo de los ídolos,
las campanas, todo es adoración.
El mihrab y la iglesia y el rosario,
la cruz, todo da culto a la Deidad.
31
Todo está en la tableta de lo creado.
No hay bien ni mal en el pincel del mundo.
Dios grabó en el destino cuanto existe.
Cualquier esfuerzo nuestro es, pues, inútil.
32
No diré mi secreto a bueno y malo.
No alargaré mi idea que es muy breve.
No sabré describir lo que estoy viendo.
No puedo revelar este secreto.
33
En nuestra alegre casa hemos barrido
toda falsa moneda. Un viejo dice:
«Bebe, amigo, porque en tu largo sueño
muchas vidas habrá tras de la tuya».
34
Ante la Providencia, resignarse.
Entre los hombres, hay que ser hipócrita;
yo usé todos los medios de la astucia,
pero siempre el destino fue más fuerte.
35
Si un extraño te es fiel, sea un pariente;
si un pariente te engaña, de ti apártalo.
Si el veneno te cura es un antídoto,
si el antídoto daña es un veneno.
36
A todo corazón hiere tu ausencia;
se enamora de ti quien es más lúcido;
y aunque de todos tú te despreocupas,
no hay nadie que no piense siempre en ti.
37
Sin la ebriedad mi dicha es incompleta.
Si bebo, la ignorancia es mi razón.
Mi estado más feliz es intermedio,
medio borracho, pues vivir es esto.
38
¿Por qué destruir la copa quien la hiciera?
Cabezas, brazos, manos, oh hermosura,
todo eso fue creado ¿por qué amor?
¿Y qué odio lo destruye sin remedio?
39
¡Ebrio! Temes morir y odias la nada,
mas de ella brotan ramas inmortales.
El soplo de Jesús reaviva mi alma,
huye de mí la muerte que es eterna.
40
El tulipán florece en el nuruz,
imítale bebiendo con beldades
de mejillas en flor, que como un viento
la rueda azul de golpe va a abatirse.

©  Umar Jayyam, cuartetas.
© Circulo de Lectores, Editorial.
© Museo Metropolitano de Nueva York., Imagen.


21. La rueda del destino es el cielo, que gira en torno a la tierra, y en el que están escritos los inevitables decretos de nuestro destino. Los grandes tesoros son los hombres célebres, los sabios, todos los seres que han tenido belleza y amor, y a quienes la rueda de los cielos, el destino, ha precipitado en el abismo de la muerte para que la tierra los engulla en su seno.
23.  Alude a la Divinidad perfecta que buscamos en vano en nuestra imperfección, y al amor divino, cuya fuente está fuera de nuestra naturaleza terrenal.
24. La amargura de la vida se compara con la del vino, al que se atribuye aspereza. Áspero y amargo en persa son sinónimos.
30. El mihrab es una especie de ‘sitial mahometano en el interior de las mezquitas, siempre orientado hacia La Meca, a la que miran los musulmanes al rezar’. Según los sufíes, todas las religiones son igualmente buenas o indiferentes, porque en todas se puede practicar el amor divino, ser sufí y alcanzar la suprema felicidad, que consiste en unirse con Dios. Según ellos, Jesucristo era sufí y había alcanzado el tercer grado del sufismo, lo cual le ponía en comunicación directa con Dios, y poseía por lo tanto el don de hacer milagros. Los cristianos, añaden los sufíes, no son herejes por creer que Jesucristo es igual a Dios, sino porque creen que es el único Dios.
31. Los doctores sufíes dicen que Dios, al crear el mundo, no tuvo en cuenta ni el bien ni el mal; según ellos, nada es malo en el universo, todo está en el lugar que le asignó el destino. El mal no procede de Dios, sino del hombre.
32. Los dogmas de los sufíes están rodeados de misterios, y para cada grado de beatitud tienen secretos que ocultan a los profanos y de los que sólo hablan ante iniciados.
33. Para el poeta son falsa moneda todos aquellos que rechazan el dogma de los sufíes. La injuria se dirige sobre todo a los doctores del islamismo, los mullas.
36. Esta cuarteta es esencialmente mística. Las miradas de los humanos se dirigen hacia las regiones celestiales para reverenciar al Todopoderoso, quien contempla con la misma indiferencia todas las criaturas que su voluntad ha puesto en el mundo.
39. El concepto de ebriedad ha de tomarse aquí en el sentido de ‘vértigo’, ‘aberración’ o ‘ignorancia’, y el poeta alude a los profanos, incapaces de tener, como tienen los sufíes, un conocimiento exacto de la esencia de la Divinidad. En general los musulmanes admiten los milagros de Jesucristo, reconociéndole el don de resucitar a los muertos por medio de su soplo bienhechor, pero le sitúan (en relación a Dios) muy por debajo de Mahoma. Como se dice en la nota a la cuarteta 30, por el contrario los sufíes le ponen a la misma altura que Dios, considerándole como un sufí perfecto al haber alcanzado el grado de la suprema beatitud, y teniendo, pues, el don de hacer toda clase de milagros y, sobre todo, la facultad de resucitar a los muertos, lo cual es para ellos un tema constante de alusiones.
40. La copa se compara con el tulipán, que tiene la forma de un cáliz, imagen muy frecuente en los poetas orientales. El nuruz es ‘el año nuevo persa, que comienza en el equinoccio del 21 de marzo’. La rueda azul es el cielo, del cual depende la suerte de los humanos; el que vaya a abatirse de golpe significa que ‘la muerte puede llegar en el momento más inesperado.

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