En la escalera

Constantino Cavafis

Cuando bajaba yo la sórdida escalera,
entrabas por la puerta y, fugazmente,
vi tu rostro desconocido y tú me viste.
Me escondí luego para que no me vieras de nuevo, y tú
pasaste aprisa, escondiendo tu rostro,
y te perdiste dentro de aquella sórdida casa
donde no hallarías el placer, como tampoco yo lo hallé.

Y sin embargo, el amor que deseabas, yo podía dártelo,
el amor que yo deseaba —tu mirada cansada, insinuante,
me lo decía— tú podías dármelo.
Nuestros cuerpos lo habían percibido y se buscaban,
la sangre y la piel nos comprendieron.

Pero turbados, los dos nos apartamos.

©  Constantino Cavafis, poema.
-Poemas inéditos- Febrero de 1904
© Almuzara, editorial
© Mimo Khair, Fotografía.

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