Umar Jayyam: Cuartetas 121-140

غیاث الدین ابو الفتح عمر بن ابراهیم خیام نیشاپوری

1048-1131

121
¿Por qué Dios veda el vino en este mundo?
Un árabe borracho dio un sablazo
a la camella de Hamza. Por eso
nuestro Profeta el vino prohibió.

122
De antiguos goces nada ya conservas,
ni tienes más amigo que esta copa;
ya que es tu único bien, gózalo al menos,
no dejes que se vaya de tus manos.

123
Moriremos y el mundo aquí estará;
no vamos a dejar fama ni huella;
nada faltaba al mundo antes de mí
y nada va a cambiar una vez ido.

124
Quien en pos de riqueza mucho anduvo
por los dos hemisferios, que yo sepa
nunca ha sabido dar la explicación
de cómo son las cosas aquí abajo.

125
El caudal de la vida se nos pierde,
la muerte, ¿a cuántos inundó de sangre?
Del otro mundo nadie ha regresado,
de estos viajeros no tengo noticias.

126
Los altivos señores, agobiados
por las cuitas, jamás se dignarán
llamar hombres a aquellos que no son
esclavos de pasiones igual que ellos.

127
Esta Rueda, que tiene por oficio
la tiranía, nunca alivia a nadie;
donde ve un corazón que está sufriendo
va a añadir otro mal a sus heridas.

128
Toca a su fin la adolescencia, es ida
la primavera del placer, el pájaro
llamado juventud, ay, ¿cuándo vino,
y cuándo echó a volar sin yo enterarme?

129
Coge algún fruto de este torbellino
del mundo, estáte alegre y bebe.
A Dios el culto y el pecado no le importan.
Goza, pues, de cuanto Él te ha concedido.

130
Hay dos o tres imbéciles que mandan
y que creen, ignorantes, ser muy sabios.
Olvídalos, están muy satisfechos
llamando hereje al que no es un borrico.

131
Que haya siempre alegría en la taberna,
que prenda el fuego en túnicas devotas
hechas andrajos, que su lana azul
puedan pisotear los bebedores.

132
¿Te engañan los colores y perfumes?
¿Sigues buscando qué es el bien y el mal?
Aunque fueras la fuente de Zamzam
no hay modo de evitar volver al polvo.

133
No renuncies al vino si lo tienes;
pues las rosas desgarran sus corolas,
cantan los ruiseñores, ¿es posible
renunciar a beber en tal momento?

134
Hasta que con el vino Dios me bañe
y me besen los cielos muchas veces,
este mes que no digan que no beba,
ya que tal cosa Dios no me ordenó.

135
Si eres constante al vino no renuncies,
porque es igual que el agua de la vida;
durante el ramadán, si no se bebe,
al menos olvidemos las plegarias.

136
Cuando muera allanad mi sepultura
para que así sirva de ejemplo a todos;
luego amasad mi polvo con el vino
y haced con ello tapas de tinajas.

137
La tienda de los cielos nos impide
todo saber, pero el copero eterno
en la copa del mundo hizo burbujas
como otros mil Jayyams igual que tú.

138
Goza, porque la pena será larga.
Se juntarán de nuevo las estrellas
y alguien hará ladrillos con tu cuerpo
y así construir palacios para otros.

139
Sé feliz, que vivir es corto viaje;
el alma llorará su cuerpo ausente,
y tu cabeza, sede de pasiones,
el alfarero va a pisotearla.

140
Feliz quien ha vivido oscuramente
sin vestir el djubbeh, el derveh ni el suf,
y que igual que el simurg levantó el vuelo
y no fue un búho entre las ruinas nuestras.

©  Umar Jayyam, cuartetas.
© Circulo de Lectores, Editorial.
© Museo Metropolitano de Nueva York., Imagen.


121. Los biógrafos del Profeta hablan de la irritación que sintió éste contra un árabe que, por resentimiento personal, dio un sablazo a la camella de Hamza, pariente de Mahoma.
127.  Se refiere al firmamento.
131. El azul es el color que en Persia está reservado a los mullas, los doctores de la Ley que han adquirido una gran reputación de ciencia y de santidad.
132.  En persa, las palabras color y perfume, empleadas en esta acepción, significan ‘ilusión’, ‘ficción’. Zamzam es un manantial que Dios hizo brotar cerca de La Meca cuando Agar, esposa de Abraham, dio a luz en este lugar, y al tener sed pidió que le dieran de beber. Otra fuente del mismo nombre existe en el paraíso de Mahoma.
134.  Es decir, mientras Dios no me haya desembarazado de mi cuerpo para que mi alma pueda unirse a Él, que no me digan que no beba durante el ramadán (este mes). (Véase la nota a la cuarteta 65.)
135. El agua de la vida es la que se encuentra en una tenebrosa región del mundo y da la inmortalidad a quien la bebe. Durante el ramadán sería demasiado penoso privarse del vino y dedicarse a la oración.
134.  En Persia se desconoce el uso de barricas o toneles, y el vino se conserva en tinajas de tierra cocida que se cierran con tapas del mismo material.
135.  La tienda de los cielos es el firmamento, que rodea la tierra ocultando a los humanos los misterios de la creación.
136.  Según los astrólogos persas, la reunión de dos o más planetas en un mismo punto del firmamento siempre es un anuncio de algún gran acontecimiento, como el Diluvio Universal, el nacimiento de Jesucristo, etcétera.
140.  El djubbeh es una especie de ‘abrigo que se usa para hacer visitas’. El derveh es ‘un vestido lujoso’. El suf es ‘una tela de lana muy cara’. Un simurg es un ‘grifo’, animal fabuloso de un tamaño enorme, que era muy útil por sus consejos y por sus poderes sobrehumanos, pero que, indignado por la ingratitud, se retiró al monte Kaf, cuya cumbre está muy cerca del cielo.

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