Piedra imán

Clara Janés

Esa invisible vértebra del cosmos
que desde el seno oculto de la tierra
presta equilibrio a la estelar corona
es semejante al árbol de la vida
que en su elevarse tres esferas une.

Misteriosa a los ojos de la antigüedad, fue predilecta de poetas y alquimistas. Quevedo la tomó como modelo de amor, —Esta que duramente enamorada / piedra …, reza un soneto suyo — . Pero ya Ibn Hazm, en el siglo X, atribuyó a la amada las virtudes que dicen del imán. Hoy hemos visto todos a su proximidad limaduras de hierro alentar en dibujos, y el baile al que somete su signo a dos de ellas, hileras de alfileres prendidas de su tacto, y cómo por su gracia mantiene el rumbo el bajel en la niebla y se rescatan voces fugaces de la nada.

©  Clara Janés, poema y texto.
Lapidario
© Ars Poetica, editorial.
© David Nash,  imagen.

2 comentarios en “Piedra imán

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