Umar Jayyam: Cuartetas 271-300

غیاث الدین ابو الفتح عمر بن ابراهیم خیام نیشاپوری

271
Baila, que haremos palmas, y bebamos
con beldades con ojos de narciso;
veinte copas nos dan dicha muy grande,
nadie es feliz del todo hasta sesenta.

272
Nada codicio, luego nada debo
a los hombres y a quienes no lo son;
un Amigo me ayuda, soy quien soy
nos bastamos los dos para vivir.

273
Me acongoja esta rueda de los cielos.
Lucho contra la vil naturaleza.
Mi ciencia no me libra de este mundo
ni sé vivir en él sin inquietudes.

274
¡Cuánta gente dormida en esta tierra!
¡Y cuántos ya devueltos a su seno!
Miro la nada y veo multitudes
que no han venido aún o que se fueron.

275
Eres clemente y no temo a mis culpas.
Tú darás provisiones para el viaje.
Blanqueará mi rostro tu bondad,
¿por qué voy a temer al libro negro?

276
No creas que le tengo miedo al mundo
o a morir. A la muerte nada temo,
ya que es una verdad. Sí tengo miedo
a que mi vida no haya sido buena.

277
¿Hasta cuándo seremos los esclavos
de cada día, ya viviendo un siglo
o unas horas tan sólo? Ven, bebamos,
que en un alfar acabaremos cántaras.

278
Yo estoy siempre borracho en la taberna,
tú, hipócrita, rezando e intrigando.
Bebiendo y en los brazos de mujeres,
me abandono a la ley de mis deseos.

279
La diadema del Khan y la corona
del Kay vendamos para oír la flauta,
el turbante y la seda por más vino,
el rosario que es arma del hipócrita.

280
Si el vino no fermenta en mi cabeza
me da el mundo su triaca venenosa.
Sí, las penas del mundo son veneno,
para él no hay más antídoto que el vino.

281
La injusticia nos hace enrojecer,
este insípido mundo nos consume.
Sé alegre, si eres hombre, que hoy es fiesta,
bebamos vino de color de rosa.

282
Lucho con mis pasiones, mas ¿qué hacer?
Me avergüenza el recuerdo, mas ¿qué hacer?
Ya sé que tu clemencia me perdona,
pero sabes lo que hice. Mas ¿qué hacer?

283
Alma mía, formamos un compás
con dos puntas, mas sólo con un cuerpo.
Ahora gira y un brazo traza un círculo,
pero un día ambas puntas se unirán.

284
Ya que estamos de paso por el mundo,
no renunciemos al amor y al vino.
¿Es creado o eterno? Cuando muera,
¿es que su antigüedad puede importarme?

285
Frecuento la mezquita por deber,
mas no voy a rezar; allí robé
un sadjada que ya está muy ajado;
por eso vuelvo allí un sinfín de veces.

286
Olvidemos las penas y ocupémonos
en beber vino de color de rosa,
que es la sangre del mundo; porque es justo
beber la sangre de nuestro homicida.

287
Por tu amor sufriré cualquier reproche
y el tormento mayor; y si sufriera
hasta el día del Juicio estas torturas,
se me antoja que el tiempo aún fuese corto.

288

Llegamos tarde al círculo del ser
y ya no somos dignos de ser hombres;
nos disgusta la vida, vale más
que acabe pues estamos hartos de ella.

289
Efímero es el mundo, dediquémonos
a la astucia, al placer y al claro vino.
«¡Dios no quiera!», me dicen. Mas si quiere
prohibirlo no voy a obedecer.

290
Cuando la muerte me tenga a sus pies
igual que un pajarillo desplumado,
con mi polvo haced frascos para el vino,
que con su olor reviviré un instante.

291
Advierto que los hombres se apoderan
de cuanto hay en el mundo sin ser dignos.
¡Oh, Todopoderoso, yo no encuentro
más que el envés de mi deseo en todo!

292
Yo soy el que más bebe en la taberna,
también el más rebelde ante la Ley,
y el que borracho por la noche grita
a Dios en mi maltrecho corazón.

293
¡Oh, cuántas noches sin que el sueño acuda
antes de separarnos! Respiremos
una vez más antes que aliente el alba,
que habrá más días cuando no respire.

294
Ven con tu copa llena, que amanece,
rompe el frágil honor como cristal;
olvida afanes vanos, que nos basten
largos cabellos y músicas de arpa.

295
Nos trae cada aliento nuevas penas,
por eso al soplo de la aurora ven
y vacía tu copa, pues habrá
muchos días cuando no respiremos.

296
Aunque fuese el más negro pecador,
tu clemencia no me iba a abandonar,
ya que lo prometiste. No me exijas
aún más males de los que ahora sufro.

297
Si soy borracho, pues lo soy. Infiel,
parsi o idólatra, pues sí, lo soy.
De mí que piensen todos lo que quieran,
me pertenezco y, sí, soy lo que soy.

298
Ebrio he vivido en todos los momentos,
y en la noche del kedre estoy borracho;
beso la copa, abrazo la tinaja,
con el frasco en la mano espero el alba.

299
Contemplo fascinado el vino límpido,
oigo tañer la flauta y el rubab;
si con mi polvo amasan una cántara,
ojalá siempre esté llena de vino.

300
De la nada y del ser algo conozco,
y de los pensamientos más profundos;
pero renuncio a todo este saber
si la embriaguez no es el supremo estado.

©  Umar Jayyam, cuartetas.
© Circulo de Lectores, Editorial.
© Koxmonahuta, Imagen.


274La gente dormida, es decir, la que está sumida en la ignorancia y la superstición.
275. El poeta alude a la misericordia divina, que no necesita las buenas obras que podamos hacer. En el día del Juicio Final los infieles llevarán en la mano una hoja del libro negro, así llamado a causa del gran número de crímenes que contiene.
279. Khan es el título de los soberanos de la China, y Kay el de los reyes de Persia.
283. El poeta se dirige a Dios, al que ama tanto como a su propia alma.
285. Robar un sadjada (‘alfombrilla que usan los musulmanes para rezar’) en la mezquita significa ‘ir allí por ostentación de piedad, hipócritamente’.
296. Con ya que lo prometiste, el poeta alude a Corán XL, 62 cuando dice: «¡Rogadme! Os escucharé».
298. La del kedre es una de las noches del mes de ramadán, cuando el ángel Gabriel trajo del cielo el Corán a Mahoma.
299. El rubab es una especie de ‘viola’.

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