El mártir

Edith Södergran

El mártir es pálido.
Sus ojos arden.
Desde arriba os mira
compasivo.

Qué sabéis vosotros,
que pululáis aquí y allá
con feos movimientos,
sobre vuestro bien y vuestro mal
y lo que se siente al erguir libre la cabeza.

Absuelto está
ese a quien el mundo entero juzga.
El sol más puro
es la vasija más negra.

La capa abigarrada de la víctima
Se echa ligera a los hombros:
acaricias como terciopelo, como el más suave terciopelo
las galas de mi voluntad.

©  Edith Södergran, poema.
Premio Nacional a la Mejor Traducción a Neila García Salgado
© Nørdica libros, editorial
© Nicola  Samorí, imagen.

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