El viajero le dijo al viajero: no volveremos como…

Mahmud Darwix

محمود درويش

No conozco el desierto,
pero en sus márgenes broté como palabra…
La palabra fue, y en mí se cumplió,
como en una mujer repudiada o en su roto marido,
y no aprendí sino el ritmo:
lo escucho,
lo sigo,
lo levanto triunfante
de camino hacia el cielo,
el cielo de mi canción:
soy hijo de la llanura siria,
en ella vivo aunque viaje o me acomode
entre gente de mar;
por Oriente el espejismo me ata
a los antiguos beduinos,
por mí abrevan los más bellos corceles,
le tomo el pulso al alfabeto en el eco,
y como una ventana, miro a dos latitudes…
olvido quién soy para ser
todos en uno, coetáneo
de los cantos de los marineros bajo mi ventana
y de la carta de los combatientes a los suyos:
No volveremos como nos fuimos,
no. . . por nada en el mundo.

No conozco el desierto,
aunque he frecuentado su mundo,
fue en el desierto donde me dijo el arcano:
¡Escribe!
Y yo le dije: En el espejismo hay otro texto.
―Escribe para que verdee el espejismo.
―Su pero me falta lo invisible,
no he podido reducirlo a palabras.
Me dijo: Escribe para llegar a decirlas
y saber donde has estado, donde estas,
cómo has llegado y quién serás mañana;
pon tu nombre en mi mano y escribe
para que sepas quién soy, y luego parte como una nube
por el horizonte. . .
Y escribí: Quien escriba su historia heredará
la tierra del verbo, suyo será el significado total.

No conozco el desierto,
pero me despedí de él: adiós
cabila del Oriente de mi canción; adiós
plural estirpe de la espada; adiós
mu’allaqa* que albergó nuestros planetas; adiós
hijo de mi madre a la sombra de la palmera; adiós
pueblos que dan memoria a mi memoria; adiós
a mis adioses entre dos poemas:
el poema escrito
y aquel en que de amor muere su poeta.
¿Soy el que soy?
¿Estoy allí… o estoy aquí?
En cada «tú» hay un yo,
yo soy el tú interpelado, no cabe exilio
si yo te soy. No cabe exilio
si tú me eres. No cabe exilio
si el mar y el desierto son
la canción del viajero al viajero:
No volveré como me fui,
no. . . por nada en el mundo.

*Poema arquetípico de la poesía preislámica. Significa “la pensil, la que pende”, en referenía a la tradición que afirma que las casidas de los poetas triunfantes de la Arabia anterior al islam se colgaban de los muros del templo de la Meca

© Mahmud Darwix, poema.
El Fénix mortal 1995
© Pre-Textos, editorial.
© Koxmonahuta, imagen.
-Portada libro-

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