Umar Jayyam: Cuartetas 331-350

غیاث الدین ابو الفتح عمر بن ابراهیم خیام نیشاپوری

331
Que examinen los sabios este mundo
de polvo e inconstante corazón;
en él sólo verás dos cosas gratas:
el vino de rubí y los bellos rostros.

332
La rueda de los cielos, ese espejo,
que sólo favorece a los malvados,
llena de lágrimas mi cara, y llena
de sangre, como un frasco, el corazón.

333
Anoche, en compañía de una amiga,
la copa era una concha cuya perla
fulguraba de un modo que el heraldo
del sol se despertó y anunció el alba.

334
Olvida el día que ya te han quitado
y el día de mañana que aún no existe;
vive feliz ahora, en este instante,
y no arrojes así tu vida al viento.

335
¿No te avergüenza ser tan corrompido
e incumplir los mandatos de la Ley?
Aunque te apropies todas las riquezas,
¿acaso no tendrás que abandonarlas?

336
He visto a un solitario en el desierto;
ni musulmán ni hereje, sin riquezas,
sin Dios, verdad ni ley, sin certidumbre.
¿Tiene alguien más valor en este mundo?

337
Muchos cavilan sobre las creencias,
hay quien vacila entre certeza y duda,
mas de pronto alguien dice: «¡Oh,
ignorantes, lo que buscáis no está ni aquí ni allá!».

338
Hay un toro en el cielo entre las Pléyades,
y otro toro está oculto bajo tierra;
los que vivís en plena certidumbre,
mirad entre dos bueyes a esos asnos.

339
Bebe menos, me dicen. La razón
de que beba es el rostro de mi Amigo,
el vino matinal; dime si crees
que existe una razón más luminosa.

340
Si como Dios mandara en estos cielos,
otros cielos haría a mi manera,
a fin de que en el mundo el hombre libre
pudiese hacer feliz su corazón.

341
Mi pobre corazón maltrecho y loco
por mi amada está aún ebrio de amor;
mi parte de este vino la sacaron
de la sangre que llena el corazón.

342
Mejor beber y andar tras bellos rostros
que fingir devoción y ser hipócrita;
si quien ama y quien bebe va al infierno,
¿habrá quien quiera ir al paraíso?

343
Desdeña lo que dicen las coquetas,
mas de pulcra mujer acepta el vino.
Todos cuantos vivieron, ¿dónde están?
¿Sabes de alguno que haya regresado?

344
Que las cuitas no empañen la alegría
ni rompa la desdicha nuestro goce
lo que necesitamos es más vino,
una amada y sosiego de vivir.

345
Es hermoso gozar de buena fama,
vergonzoso quejarse de los cielos;
más hermoso embriagarse con buen vino
que jactarse de falsa devoción.

346
Perdona, Dios, mi pobre corazón,
y mi pecho, en que caben tantas penas;
mis pies, que a la taberna llevan siempre,
mi mano, que se alarga hasta la copa.

347
Oh, Dios, que sólo piense en ti, hazme libre
de mí mismo; conozco razonando
el bien y el mal, embriágame y que así
no entorpezcan mi vida estos saberes.

348
Trama girando el cielo nuestra muerte,
ven a sentarte en esta hierba, amigo,
que dentro de muy poco habrá otra hierba
nacida de mi polvo y de tu polvo.

349
Cuando nos deje a ti y a mí la vida,
pondrán ladrillos sobre nuestras tumbas;
luego para cubrir las tumbas de otros
harán con nuestro polvo más ladrillos.

350
Se igualaba a los cielos su palacio
donde vivieron incontables reyes;
en medio de sus ruinas, una tórtola
he visto que gritaba: «¿Dónde están?».

©  Umar Jayyam, cuartetas.
© Circulo de Lectores, Editorial.
© Pergamon Museum / Vorderasiatisches Museum, Imagen.

Notas a las cuartetas

La jeunesse blanche

Constantino Cavafis

                                                      Nuestra amadísima, blanca juventud,
                                                      ¡ah nuestra blanca, inmaculada juventud,
                                                      sin barreras y a la vez tan breve,
                               extiende sobre nosotros sus alas como un arcángel!…
                                                      Por entero se consume, por entero ama;
desfallece y se esfuma en los horizontes blancos.
¡Ay, allí va y se pierde en los horizontes blancos,
                                                      se va para siempre!

                                                      Para siempre, no. Volverá,
                                                      regresará, volverá.
                               Con sus miembros blancos, su gracia blanca,
                               llegará nuestra blanca juventud a poseernos.
                                                      Con sus manos blancas nos tomará,
y con la blancura de un tenue sudario,
con la blancura de un blanquísimo sudario
                                                      nos cubrirá.

©  Constantino Cavafis, poema.
-Poemas inéditos-  Enero 1895
© Almuzara, editorial
© Russell Lee, Fotografía.

Lectura en la memoria de los árboles

Suad Al-Sabah

Cada otoño camino por el bosque
para lavarme la cara con la lluvia.
Y aquí encuentro hojas amarillas…
aquí hojas rojas…
y aquí ardientes hojas como la llama.
Y me pregunto
mientras ando sobre partículas de esmeralda:
¿son hojas o ideas?
¿Acaso el bosque se entristece
y llora?
¿Acaso se siente el recuerdo?
¿Se siente el dolor?
¿Se siente el daño?
¿Acaso recuerdan su pasado los árboles?

©  Suad Al-Sabah, poema.
© Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, Editorial.
© Agnès Varda, Imagen.

Subterráneo

Pablo Malmierca

Un paseo,
una visión,
los edificios desaparecen,
en su lugar, tras la neblina,
paredes supuran humedad.

Las letrinas del alma,
los pasajes de la desdicha.

Avanzas,
la espalda partida en dos mitades,
duele respirar,
aspiras el dolor,
espiras la calma.

¿Será la solución no respirar?

El camino se hace impracticable,
la humedad,
la emanación putrefacta de los otros.
Mis pies se anegan en el fango,
la realidad te inmoviliza,
pero, ¿hay salvación?

No hay redentor,
nadie ha vertido su sangre
por el simple valor de tus huesos.

Una luz,
sobre tus hombros
el aire maloliente se vuelve iridiscente.

Bajas los ojos
y arrastras los pies
tras el fango de la perdición.

©  Pablo Malmierca, poema.
© PiEdiciones, Editorial.
© Koxmonahuta., Imagen.

Crecida del agua primaveral

Tu Fu -杜甫-

En una noche, el agua subió más de dos pies*;
¿qué haremos si no se detiene en varios días?

Junto al muelle del mercado del sur se venden botes.
¡Ay, sin dinero para comprar uno y amarrarlo a mi verja!

©  Tu Fu, poema.
© Hiperión, Editorial.
© Koxmonahuta., Imagen.

Nota