Camello asado (relleno)

Receta para 400 personas

T.C. Boyle, en su libro Música acuática hablando de uno de los dos personajes principales (Mungo Park y Ned Rise) de esta biografía novelada o novela biográfica y refiriéndose al primero -explorador y naturalista escoces- nos narra al principio del libro sobre la vida que llevo  cuando este estaba prisionero del Emir de Ludamar al-Haj’Alí Ibn Fatoudi. La favorita (y opulenta) mujer del emir se interesó por nuestro exótico explorador y tras encapricharse de él, este gozo de una cierta relajación (en todos su sentido) de su cautiverio.
Gracias a esta relajación pudo ir y venir, tanto de la jaima de la princesa como andar sin muchos problemas por el poblado conociendo y anotando los usos y costumbres de sus gentes para su posterior publicación -una vez vuelto a la “civilización”- junto con a su descubrimiento (para el primer mundo) del curso del río Niger.
Una de sus anotaciones es está receta para cocinar un camello asado relleno, y quizá ahora se nos algo difícil encontrar algunos de los ingredientes de la receta en nuestros supermercados habituales, como es el caso de las hojas de palma doum o un buen camello de las proporciones adecuadas, no olvidemos que son 400 comensales…

Ingredientes:
500 dátiles
100 huevos de chorlito
20 carpas (cada una debe pesar un kilo)
4 avutardas, limpias y desplumadas
2 ovejas
1 camello grande
Condimentos.
Preparación:
Se cava una zanja. Se rebaja la hoguera a brasas, a tres pies de profundidad.
Por separado, se preparan los huevos. Se escaman las carpas y se rellenan con dátiles y con huevos descascarados. Con las carpas rellenas se rellenan las avutardas. Las avutardas rellenas se meten dentro de las ovejas y las ovejas rellenas dentro del camello.
Se chamusca el camello. Luego se envuelve en hojas de palma doum y se entierra debajo de los carbones.
Hornear durante dos días.
Servirlo con arroz.

©  T. C. Boyle, receta.
© Impedimenta, Editorial.
© Zdzislaw Beksinski, Imagen.

Umar Jayyam: Cuartetas 201-220

غیاث الدین ابو الفتح عمر بن ابراهیم خیام نیشاپوری

1048-1131

201
El tiempo sólo halaga al menos digno,
es mi vida un abismo de amargura;
cual capullo cerrado, así soy yo,
igual que el tulipán lleno de sangre.

202
Es propio de los jóvenes gozar
del zumo de la vida y las mujeres,
y ya que el agua destruyó este mundo,
lo propio es destruirnos en el vino.

203
Trae rubí balaje en esta copa,
y ya que todo ser no es más que polvo
que ante el soplo de un viento de dos días
desaparece, tráeme más vino.

204
¿Quién no te busca con dolor y vértigo?
El derviche y el rico no te alcanzan.
Todos hablan de ti, pero son sordos;
estás ante sus ojos, mas son ciegos.

205
Quiero una copa con mi buen Amigo;
quiero llorar cuando me siento triste;
como este mundo durará muy poco,
en él quiero vivir siempre borracho.

206
No bebas con palurdos extremosos
pues sufrirás de noche sus locuras,
y sus frases de excusa al otro día
sólo conseguirán darte jaqueca.

207
No tienes más que lo que Dios te dio,
no te tortures por tener más cosas,
no llenes demasiado el corazón,
pues tendrás que dejarlo todo atrás.

208
Bebe, mi alma, del néctar que es tan límpido,
bebe por las mujeres que enamoran.
Es sangre de la vid, y la vid dice:
Bebe, que te hago lícita mi sangre.

209
En primavera bebe mientras se oyen
las quejas de la flauta y del arpista.
¡Bebo alegre, ojalá me siente bien!
Si no quieres beber, ve a comer piedras.

210
¿Estás triste? Toma un poco de hachís
o bebe un men de vino color rosa.
Ya eres sufí, no comes y no bebes
de esto y aquello, vete a comer piedras.

211
Ayer en el bazar vi a un alfarero
amasando una tierra a puntapiés;
la tierra dijo: «Yo también fui hombre,
no me trates con tanta violencia».

212
Bebe sólo con gente de talento
o beldades sonrientes, y no abuses
del vino, no pregones tu afición;
bebe poco, con pausa y a escondidas.

213
Bebe con deliciosas compañías;
si te muerde la sierpe de la pena,
bebe la triaca, que es lo que hago yo.
Si no quieres beber, ve a comer tierra.

214
Clarea, imberbe joven, bebe aprisa
el rubí de tu copa de cristal;
quizá un instante así no vuelvas nunca
a encontrar en la nada de este mundo.

215
Al imperio de Djem prefiero un trago,
al yantar de María olor a copas,
a los lamentos de Bu Said y Adhem
el suspiro del ebrio que despierta.

216
Ya que todo el mundo es simulacro,
evita el ancho mar del sufrimiento;
abrázate al destino, acepta el mal,
lo que el pincel trazó no va a borrarse.

217
Del camino más largo, ¿quién ha vuelto
para darme noticias? ¡Ay, amigo!
No dejes tras de ti ni una esperanza,
pues a este harén tan ruin no volverás.

218
Cada uno de tus días y tus noches
la vida acorta, sé feliz y alegre.
Pues estarás ausente mucho tiempo
mientras días y noches se sucedan.

219
Nada explica la rueda de los cielos
que mató a mil Mahmuds y a mil Ayazs.
Bebe, que a nadie va a volver la vida;
los que se fueron, ay, no volverán.

220
¡Oh, tú, que eres mayor que cualquier otro!
¿Sabes qué día el vino alegra el alma?
Pues sábelo: domingo, lunes, martes,
miércoles, jueves, viernes y hasta el sábado.

©  Umar Jayyam, cuartetas.
© Circulo de Lectores, Editorial.
© Museo Metropolitano de Nueva York., Imagen.

Notas a las cuartetas

Umar Jayyam: Cuartetas 181-200

غیاث الدین ابو الفتح عمر بن ابراهیم خیام نیشاپوری

1048-1131

181
Un men cabe en la copa, pero entonces
dos copas beberé; antes tres veces
con la fe y la razón habrá divorcio:
me casaré con la hija de la vid.

182
Bebo vino, y cualquiera sabe bien
que a Dios nada le importa. Dios lo supo
toda la eternidad, y si no bebiese
simple ignorancia fuera su presciencia.

183
Se arruina quien bebe, y la embriaguez
es madre del escándalo. Esmeraldas
pondré en mi vaso de rubí balaje
para cegar la sierpe de mis penas.

184
Hay quien nunca pasó una noche en vela
buscando la verdad, ni ha dado un paso
saliendo de sí mismo, y luce galas
insultando a quien es irreprochable.

185
En el alba de azur coge tu copa;
dicen que es muy amarga la verdad
en boca de los hombres, y por eso
gustamos la verdad igual que el vino.

186
Como en la mano de Moisés, florece
todo el mundo, y las plantas van naciendo
igual que por el soplo de Jesús;
y llorarán los ojos de las nubes.

187
No sufras yendo en pos de blanca plata
y oro rubio, convida a tus amigos,
porque tu tibio aliento va a enfriarse,
y entonces comerán tus enemigos.

188
Cada trago de vino apagará
en tus ojos el fuego de las penas.
Como si el vino fuese un elixir
que sana al corazón de cien dolores.

189
Lucirá la violeta su chal tinto,
al céfiro las rosas se abrirán,
y el sabio en compañía de una bella
apurará su copa de buen vino.

190
De tu bondad el devoto nada sabe,
sólo un amigo te conoce. Dicen
que al pecador destinas al infierno.
Que lo cuenten a quien no te conozca.

191
Un imperio daría por un trago,
mil vidas por la tapa de tinaja;
por el paño que enjuga nuestros labios
que el vino ha humedecido, mil teilesans.

192
Reuníos tras mi muerte, amigos míos.
Y cuando alguien escancie el vino añejo
acordaos del pobre Umar Jayyam,
y bebed una copa a su memoria.

193
Nunca el cielo me ha sido favorable,
oyendo una voz dulce, respirando
un segundo de dicha, sin hundirme
muy pronto en un abismo de amarguras.

194
Por una copa doy cien corazones,
cualquier fe y el imperio de la China.
Es una cosa amarga que prefiero
a todas las dulzuras de la vida.

195
El cielo multiplica los dolores,
se apresura a quitarnos cuanto da;
si los que han de venir eso supieran
se guardarían mucho de nacer.

196
Bebe, que así tendrás la vida eterna,
pues el vino es la fuente de los goces
de la juventud; quema como el fuego,
pero disipa las congojas, bebe.

197
¿Para qué preocuparte por el ser?
No te turbes con vanos pensamientos.
Vive feliz, que nadie te ha pedido
la opinión para hacer todo lo que es.

198
Los que habitan en tumbas ya son polvo,
partículas dispersas, separadas.
¿Qué brebaje da un vértigo a los hombres
y les hace ignorantes hasta el Juicio?

199
Supónte, corazón, que el mundo es tuyo,
que esta casa es muy rica, y sé feliz
en tal desorden; que eres visitante
de pocos días hasta que te vas.

200
Cumple sólo el deber para con Dios.
Este pan no lo niegues a los otros,
no murmures y no hagas daño a nadie,
y el más allá tendrás: sirve más vino.

©  Umar Jayyam, cuartetas.
© Circulo de Lectores, Editorial.
© Museo Metropolitano de Nueva York., Imagen.

Notas a las cuartetas

Esbozo

Ahmad Shamlú

La ventana:
un gemido
una mirada y
un suspiro.

***

jeroglífico es de otra mirada
ojo a la espera,

y, sin tener las riendas, otro suspiro
tras un suspiro.

Y es un ojo —a la espera de un gemido—
y el mísero cortejo fúnebre de un ataúd
como ante el de Zal* sin sentido.

***

La ventana:
un gemido
una mirada y
un suspiro.

©  Ahmad Shamlú, poema.
Fénix en la lluvia
© Ediciones del oriente y del Mediterraneo, editorial.
© Masao Yamamoto, imagen.

*Personaje de El libro de los reyes, de Ferdosi.