Lectura en la memoria de los árboles

Suad Al-Sabah

Cada otoño camino por el bosque
para lavarme la cara con la lluvia.
Y aquí encuentro hojas amarillas…
aquí hojas rojas…
y aquí ardientes hojas como la llama.
Y me pregunto
mientras ando sobre partículas de esmeralda:
¿son hojas o ideas?
¿Acaso el bosque se entristece
y llora?
¿Acaso se siente el recuerdo?
¿Se siente el dolor?
¿Se siente el daño?
¿Acaso recuerdan su pasado los árboles?

©  Suad Al-Sabah, poema.
© Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, Editorial.
© Agnès Varda, Imagen.

Subterráneo

Pablo Malmierca

Un paseo,
una visión,
los edificios desaparecen,
en su lugar, tras la neblina,
paredes supuran humedad.

Las letrinas del alma,
los pasajes de la desdicha.

Avanzas,
la espalda partida en dos mitades,
duele respirar,
aspiras el dolor,
espiras la calma.

¿Será la solución no respirar?

El camino se hace impracticable,
la humedad,
la emanación putrefacta de los otros.
Mis pies se anegan en el fango,
la realidad te inmoviliza,
pero, ¿hay salvación?

No hay redentor,
nadie ha vertido su sangre
por el simple valor de tus huesos.

Una luz,
sobre tus hombros
el aire maloliente se vuelve iridiscente.

Bajas los ojos
y arrastras los pies
tras el fango de la perdición.

©  Pablo Malmierca, poema.
© PiEdiciones, Editorial.
© Koxmonahuta., Imagen.

Crecida del agua primaveral

Tu Fu -杜甫-

En una noche, el agua subió más de dos pies*;
¿qué haremos si no se detiene en varios días?

Junto al muelle del mercado del sur se venden botes.
¡Ay, sin dinero para comprar uno y amarrarlo a mi verja!

©  Tu Fu, poema.
© Hiperión, Editorial.
© Koxmonahuta., Imagen.

Nota

Se secó tu oración

Luzmaría Jiménez Faro

Al rosario de la vitrina

Rosario en la vitrina:
ya no pasan tus cuentas
enamorados dedos.
Se secó tu oración
y sólo eres
una pequeña pieza
de museo.

Me habita un corazón
que no es el mío:
se ha llenado mi cántaro
de hielo.

Tal vez consiga
en esta lucha
reavivar mi fuego,
vencerme este vacío
y volver a sentirte
entre mis dedos.

©  Luzmaría Jiménez Faro, poema.
© Torremozas, editoral.
© Koxmonahuta, imagen

Guernica

Ilhan Berk

Primero vi la mano
Conmigo la vieron la caballa en el plato el tomate codo con codo
                 con el pimiento y el raki

La bombilla de 100 voltios se encendió una vez y se apagó
Se murió y resucitó
Guernica
Si estamos o no en el mundo
Se preguntó un hombre
Del mismo modo que una vez vi la mano
Luego un ojo verde vino y se detuvo delante de mí
El ojo verde recordaba a todos el mar
A mí no me recordó nada
El ojo verde
Miraba un cielo verde
La mano
Abrió los dedos como un árbol
El y el cielo se guiñaron un ojo

El verde era un mundo peculiar.
Picasso pintó un azul
El cielo se recobró

Aún de mañana
El árbol no había ennegrecido
Vi el toro
Con el toro vi a cientos de hombres por primera vez
Guernica estaba en ebullición

El agua corría hacia atrás
El pájaro volaba hacia atrás
El árbol hacia atrás
Una tempestad un incendio
Algo así
No se veía nada el ojo no veía la caballa en el plato no veía el tomate
                 codo con codo con el pimiento
Es evidente la guerra
Es evidente la muerte
Tres hombres preguntaban quién había hecho esto
Eh dice uno de los tipos
Usted dice Picasso
Eh

Todavía es mañana
Picasso es siempre mañana

En América es tarde
Vi que un color negro
Salió de Guernica
Se fue a parar en una esquina del cielo
Antes este cielo era muy estrecho
Vino Picasso
Todo cambió

Un hombre yace en el suelo, a punto de morir

Todavía es de mañana
La madre tiene sueño
Con una lámpara en la mano pasea sin cesar
Los rojos amarillos negros hablan

Mientras haya guerras

Haces tu agosto rojo
Haces tu agosto ventana

América haces tu agosto
Una mujer entró en la habitación quizá la madre quizá la hija
La botella de raki se cayó y rodó por el suelo
Se unió al agua del pavimento
El agua abrió los brazos
El raki todas sus partes
Se abrazaron muy fuerte
En este mundo la muerte
Es evidente que no es para ellos
Es evidente que el mundo no está bien en Guernica
Es evidente que Picasso está triste
Un agua sintió frío
Lo vio todo el mundo en Guernica
Guernica está oscuro en América
No lo está en el mundo.

©  Ilhan Berk, poema.
© Ediciones del oriente y del mediterraneo, editorial.
© José Luis Zumeta, imagen.